¿La dulzura y la ingenuidad del blanco o la elegancia y la sensualidad del negro? No hay porqué elegir. Las dos opciones son perfectas, cada una por separado o las dos juntas, es sólo cuestión de gustos.
LWD y LBD, estas siglas llenan las páginas de moda una y otra vez, son un ejemplo más de esos extranjerismos que se han incorporado al vocabulario común y aunque parezca que se habla de equipos de baloncesto de la NBA, no son más que las abreviaturas en inglés, de Little White Dress (LWD) y Little Black Dress (LBD).
LWD, sería literalmente un vestido (D: dress) pequeño (L: Little) y blanco (W: White).
Marilyn Monroe de blanco impoluto, el LWD es más favorecedor para verano cuando la piel ha subido su tonalidad, pero las más atrevidas lo usan durante todo el año.
Del mismo modo, LBD, sería un “vestidito” y en este caso negro (B: Black).
El LBD, es una de las prendas básicas que se dice que nunca puede faltar en un armario, es un S.O.S que siempre te salvará de un apuro inesperado, o un desesperado “no saber que ponerse”, ¿el por qué? es claro, nunca falla y siempre queda bien. Y como siempre os digo, dependiendo de con qué lo combinéis, os dará el resultado esperado.
Este Givenchy que lució Audrey Hepburn (como ninguna otra lo hubiera podido hacer) en una de sus más conocidas películas “Desayuno con Diamantes”, es considerado como el referente del LBD, aún siendo largo.
Este vestido fue elegido el mejor en la historia del cine.
De los tres que se confeccionaron para la película, uno fue subastado en Christie´s por una cantidad astronómica con fines benéficos, otro fue donado al Museo del Traje de Madrid por el propio diseñador, y el tercero lo conserva el hijo de la actriz.
El LWD Y el LBD, en su versión peplum. El Peplum, en lo que parece uno de los últimos artilugios del diseño actual, ya tuvo su momento en otras épocas. Este volante de origen asiático alrededor de la cadera, si es estratégicamente colocado, estilizará la silueta, marcando la cintura y disimulando alguna curva que otra.
Si tu fondo de armario necesita un vestido básico blanco o sobretodo uno negro, hay que decantarse por un vestido que no pase de moda, que aguante temporada tras temporada, y que no incluya ninguna tendencia en concreto, y que por tanto, seas tú y solo tú junto con tu ingenio, la que lo transforme en una prenda a la última.
Una buena ocasión para hacerse con este tipo de indispensables son las rebajas, puedes adquirir prendas de calidad a un precio más reducido.
Asimétricos, más cortos por delante y más largos por detrás o al contrario, e incluso asimetrías laterales, son muy divertidos y muy versátiles.
El Little Black Dress en inglés, también se hace llamar “La Petite Robe Noire” en francés, su precursora en los años 20, Coco Chanel. La Diseñadora por excelencia revolucionó toda una época; aligerando las prendas, eliminando los corsés, acortando las faldas, utilizando tejidos impensables como era el punto y sobre todo creando escuela.
La fusión del Blanco y el Negro. Fue Chanel también, quien los hizo inseparables, con sus típicos trajes de chaqueta de manga larga con cuello redondo y sus ribeteados, y con los zapatos beige con puntera negra.
El binomio blanco y negro en todas sus versiones, haciendo rayas, cuadros y otras formas geométricas, motivos florales y dibujos.
La elegancia con mayúsculas y la dulzura en forma de mujer nos pone este jueves la música.
Holly Golightly (Audrey Hepburn) en Breakfast at Tiffany's con Moon River.
A mi ángel de la guarda, Sandra.
Besos
L´meme
Fotos PINTEREST






























