lunes, 24 de marzo de 2014

Amor o sexo ¿qué da la felicidad?


Sé que para la gran mayoría esa cuestión no plantea duda alguna. Sin embargo, para aquellas personas que hayan sido mal alcanzadas por las flechas de Cupido sí que les puede generar cierta inquietud.

No es que ambas opciones tengan que ser contrarias ni han de estar enfrentadas. Lo ideal es que fueran de la mano perfectamente complementadas y me consta que para mucha gente, así es. He observado como en la sociedad actual son más las mujeres preocupadas por no tener pareja, por no estar viviendo esa historia de amor, en la que cuenten con un hombre a su lado que construya su felicidad, que por no estar disfrutando de un sexo satisfactorio.

La primera vez que me plantee esta dicotomía, hace más de una década, fue viendo una película, “Cosas que nunca te dije” de Isabel Coixet en la que el protagonista, Andrew McCarthy, expresa un sentimiento que he compartido durante muchos años: “desde jóvenes nos están advirtiendo contra el sexo cuando lo que realmente hace daño es el amor”. No es habitual decirle a un niño o a un adolescente: “Cuidado, no te enamores, que te pueden romper el corazón”, a esas edades en las que, a falta de una correcta educación sexual, algunos padres, con escasas nociones educativas, sí que suelen decirles a sus hijos adolescentes, “cuidado, que te pueden preñar (o puedes preñar), o coger alguna enfermedad”. No hablo de animar al libertinaje sexual en la adolescencia sino que, de alguna manera, ahora ya en la etapa adulta, cuando contamos con cierta experiencia, sí que podemos discernir o elegir lo que más nos puede generar felicidad, y en mi caso, y actualmente, me declaro defensora del sexo cómo ingrediente fundamental para alcanzar la felicidad (que no único).


Es por tomar partido de alguna manera, que sé que no es necesario ni excluyente, ante un momento en el que, ya en la madurez de la treintena, parece que si no tienes pareja es cómo si tuvieras algún tipo de tara. Lo digo por los típicos comentarios de esos amigos casados, que con su mejor intención te sueltan eso de “no lo entiendo que no tengas novio. Con lo maravillosa que eres, lo guapa, lo inteligente y lo “más” que eres”, siempre acompañado del debate sobre si los solteros lo estamos porque, en el caso de los hombres, tienen el complejo de Peter Pan y, en el caso de las mujeres, somos demasiado exigentes. Creo que es mucho más complicado y que generalizar es muy osado. Como mi pretensión es abrir debate y no crear escuela, reitero mi defensa del sexo como generador de endorfinas y, por tanto, de la felicidad.

En el inicio de mi tercer despertar sexual, hace poco más de un año, conocí a un chico que con el juego de que ahora las mujeres estábamos muy lanzadas y que estaba buscado a esa mujer con la que compartir su vida, tan sólo pretendía llevarme a la cama. Caí, como una tonta, y no es que para mí fuera el hombre de mi vida, pero sí que es cierto que me hubiera gustado conocerle un poco más o por lo menor alargar esa historia que tan sólo quedó en una noche de desenfreno. Siendo fiel a lo que sucedió, sí que intenté propiciar otra quedada pero su respuesta fue tan tibia que propició mi despertar y forjó, junto a un par más de capítulos de mi vida reciente, mi nueva actitud hacia el genero masculino. Precisamente este chico, cuyo nombre, raro en mí, he olvidado, me habló de una película que, por fin, he podido ver.

En ella, la protagonista después de un desengaño amoroso muy doloroso decide actuar con los hombres como los hombres han actuado con ella y se lanza a la búsqueda y captura de aventuras aprovechando para ello las nuevas tecnologías (algo de lo que ya hemos hablado en varias ocasiones en esta sección del blog:  Sexo virtual y Relaciones 2.0). Sin dejar de ser una comedia romántica al más puro estilo hollywoodiense, pese a ser mexicana, sí que logra dibujar y crear ciertos estereotipos de relaciones y personas, tanto aquellas que su único leitmotiv es el amor, como otras, que sólo buscan el sexo, en sus relaciones. Vaya por delante que si bien suelen ser más hombres los que se mueven por sexo, tengo un par de amigas que pasan mucho del amor y que realmente lo que quieren de los hombres es sexo, mucho y del bueno.



¿Y vosotr@s? ¿Sois de los romantic@s que pensáis que el amor de pareja mueven montañas y sin amor poco merece la pena? ¿O pensáis que eso está muy bien pero sin sexo, todo es MUY aburrido?.

Para finalizar, esa película que me recomendaron es “Cansada de besar sapos”, un titulo muy sugerente sobre todo cuando entiendes que eso del príncipe azul no tiene porque llegar. Se trata de una película mexicana de 2006, dirigida por Jorge Colón y protagonizada por Ana Serradilla.


Como siempre, espero vuestros comentarios y, porque no, vuestras historias que podéis remitir a offtherecord.hermanas@gmail.com


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Un beso muy fuerte y feliz semana

by Off the record

Fotos de Pinterest

7 comentarios:

  1. Pues no sé decirte.... la cosa va por épocas y momentos en la vida, pero en general para que la cosa sea durardera en el tiempo aunque sea destrucitiva, algo de amor debe de haber.
    L.S.

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  2. Creo q cada etapa tiene lo suyo, es decir con 20 crees en los principes q te va a tratar como princesa, q vas a tener sexo y amor, pero cusndo ya tienes casi 40 sabes q eso no existe y lo q quieres es sexo del bueno, q te haga sentir plena como mujer, y no necsitas a un principe q se convierta en sapo!!

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  3. Por supuesto que las dos! Aunque a veces sea más necesaria cualquier muestra de cariño creo que el sexo es esencial para mantener vivo el amor ;)
    Todo va de la mano como decís! Un post genial

    Besazo!

    conestiloalcubo Blog

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  4. Pues no tienen por qué ir reñidas, ni tampoco juntas forzosamente. El sexo con amor es una bendición, pero si ya besaste demasiados sapos, un buen sexo es tremendamente satisfactorio. Creo que es una cuestión de edad; Vas quemando etapas y reduciendo al máximo las cosas por las que no quieres pasar porque suponen un alto precio. El cariño y la compañía de los amigos van sustituyendo las necesidades afectivas de una pareja, y en mi caso, divorciando totalmente el amor del sexo, que, cuanto más esporádico, se vuelve más intenso.

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  5. El amor sin sexo no existe, el sexo sin amor si. Si estas enamorada el sexo tiene solución, una visita a un sex shop puede ayudar mucho.

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  6. Ya lo dijo Woody Allen: "El sexo sin amor es una experiencia vacía. Eso sí, como experiencia vacía, es una de las mejores". Me encanta esa frase pero no pienso que el sexo sea una experiencia vacía en absoluto... Todo lo contrario. Y estoy contigo absolutamente en lo de "el sexo como generador de endorfinas y, por tanto, de la felicidad". Besazo.

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  7. La perfección es que vayan juntas. Ahora bien el sexo sin amor es posible, buen sexo incluso. El amor sin sexo creo que a la larga no llega a ningún sitio. El sexo es necesario, la pasión imprescindible para mantener viva una pareja. Entonces ¿qué es más importante el sexo o el amor?

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